martes, 18 de marzo de 2008

Los del abastos

Salí tarde y cansado, lo que quería era distraerme, pensar que en algún momentos me voy a compar un "play". ¿Ir a la casa? ¿pa que?, mejor me voy a un cine porno.

Sergio, dice que se llamaba Sergio, pero en un cine de esos cada quien se puede llamar como sea. Se me acabó la cerveza y me dijo.

— No te vayas, ahorita te traigo una

Por mi que se la rebane, yo seguí oyendo música en mi celular con mis audifonos, no se de dónde chingados iba a sacar una cerveza, ai es meterla desdenantes o ya te chingaste, pues quien sabe como le hizo, al rato llegó con una chela y me la dio.

Mientras me fumaba el último cigarro, me chingaba la segunda cerveza, este wey se despendejaba por mi verga, al rato que ya se le iba a hacer una ampolla de tanto que me la estuvo mamando como que dijo "tapona tapona, estoy en la bas", estuvimos platicando, ahi me enteré de como se llamaba, pero estaba bien loco el pendejo, cuando le dije que en dónde trabajaba yo, se bajo al agua y se la trago toda de un chingadazo, hizo algo bien raro, se metio toda la verga al hocico, luego la dejo un rato y sentí que me dio un apretoncito con la garganta, bien perrón, sí, pero ya dije, mis mecos no son pa este pendejo ni pa ninguno de los de aquí.

Como que fue mucho su esfuerzo o sabe que chingados que ya se subió y nos pusimos a platicar, le dije que me gustaba mucho ir al bar y bailar norteñas de a cartoncito con las putas del Pericos, dice que más o menos le suena el bar

— Es el que esta por Lázaro Cardenas

— Ah sí, al lado de unos baños

— Eh, creo que sí, o es un hotel, no se

— Oye, y te aguitas si mañana voy?

— Me da igual, mientras no te pases de verga porque ai si te sentamos

— Vas a ver, mañana voy a ir

Por mi, que se la rebane y se la coma en cachitos, me cerré el pantalón, tres botones de la camisa y como los kleenets, usar y deshechar. Me salí y ya empezaba a oscurecer, a la casa y a cenar.

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Bip Bip Bip

Aja, las cuatro de la mañana, que weva pero el día ya empezó para mi, otros ya la train avanzada. Un baño con agua media templada, no tan fría pa que no me tuerza de salir nomas de la cama y no tan caliente que no me despendeje.

Ahora me toca bajarme en Lázaro Cárdenas, Luis va a pasar por mi y de ahi al abastos. A Luis también le dan quebrada de entrar más tarde, que al cabo la carga anda llegando bien bien, hasta como a las seis.

Aja, pues a las seis llego y nos la rifamos. Mal pedo, aunque son más cajas de jamaica, son más pesados los costales de papa y fue lo que me tocó, Luis me dijo que me las catafixiaba por los costales de tamarindo pero como que me piso el orgullo, seguro y no he de poder, que la chingada.

De todos modos don Felipe me tiene que ver que soy macizo, que aguanto vara, ya no me puedo quedar tanto rato sin jale y menos ahorita que hasta lujitos me puedo andar dando.

Luis se emperro porque no le quize cambiar la troca, que raro, digo, se hubiera puesto una chinga más cabrona que con el trailer de tamarindo aunque ahí se hallan entre dos, entre Luis y Victor.

Como a las 10 ya me estaba perreando de hambre, no era el único, toda la raza le pidio "champoo" a don Felipe pa ir por un taco, casi todos se fueron a los tamales, Luis, Victor y yo nos fuimos a los tacos de guaguacoa y como hay un chingo de perros a los lados, pos nos da confianza, digo, "perro no come perro", jajaja.

Cuando llegamos nos dice don Felipe:

— Cuando terminen de bajar toda la papaya tienen un cartón pa todos, nomas se meten a la oficina pa que no la hagan de pedo los de la ley

Todos festejamos.

Mientras bajabamos toda la fruta con mucho cuidado, mandamos a la discre al Mariano a la tienda, yo encargue mis cigarros, bien me merecía unos benson, pero no faltan los jodidos gorrones, mejor unos Garañon, ni modo, y 10 pesos pa la botana.

Llegó con una coca de dos litros para don Felipe y su hijo que iba a llegar al rato, eso fue hacele la barba, ni modo que no se diera cuenta. También mis cigarros, traia otros Marlboro rojos, no se para quienes eran, unas papas Sabritas y unos doritos, que a toda madre.

Terminamos a las 12, nos dimos la jodida recia y bajando las papayas casi sin aventarlas, nosotros nunca damos la fruta golpeada. En una hora a velocidad de dos cervezas por cabrón y esperar la una, a toda madre, ya va a llegar la raya, nos ibamos a ir bien cuajados, digo, ni más ni menos que lo que le toca a uno, pero se siente a toda madre.

Ya mero nos ibamos a formar y dice don Felipe:

Pongo un varo y nos vamos todos a Los Pericos

Todos requetefestejamos.

Ya sabemos que se mocha facil con 300 pesos y ya luego paga cada quien lo suyo.

Desde el miércoles ya me había llevado mi ropa chida pa que a todos nos vieran las putas pos más jefes, aca bien padrotes. Nos remojamos las cabezas, nomas, y un escupitazo de gel, ai vamos todos al bar.

Las chelas iban y venian, luego le hice la seña al Victor que si me pasaba una rayita, digo, pa sentir la chela más sabroso.

Se fue al baño y cuando regreso lo cache en el camino, disque la chocamos y en esa me paso la bolsita, en eso oí, y a guevo que fue el Luis, que estrelló su chela en la mesa de metal, se emputo, pero sepa porque, es su pedo.

Al rato ví que entro este wey, ¿cómo se llama? el pendejete este del cine... Sergio, en la madre



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vestido bien jefe, pero como yo lo conocí diferente, con un pantalón de mezclilla y en la oscuridad, pos yo la neta lo ví llegar disfrazado de vato norteño, pero no hice nada pa llamar su atención, confieso que me puso nervioso pero no por él, ese wey no vale dos varos, yo digo porque mis compas no me conocen mis "raras" preferencias, y si se dan color, puuuuta madre, no me la acabo.

Se sentó en la barra, luego ví que el Victor se fue a la rockola y puso sus tres canciones, sepa cuando le vayan a salir, ya habían metido un chingo de canciones antes.

Pos pa mi mala pata el pinche Sergio se fue como pinche zorra igual a la rockola, como que le saco cotorreo y al rato llegan el par de pendejos y dice el Victor, bueno no dice, más bien grita:

— Que este compa que si le dan alhojo o albergue, que se mocha con cuatro cubetas cabrones, así que no le hagan al feo

Se sento lejos de mi, empezó a cotorriar con todos mis compas bien chido, luego unos ya bien felices porque iban a gastar menos, empezaron a sacar a las morras a bailar, la ficha a 30 varos que es una una cerveza, cuando llegue la cerveza luego luego la sacas a bailar de a cartoncito y ai te le vas arrepegando pa que no se lleve la pinche ampolletita como agua la cabrona.

Yo me puse tranquilo, mejor pistiando, ya me vería como jodido payaso con la morra y el tal Sergio que me sabe todo el jale viendome, pero ya me sentía más tranquilo, sabiendo que el vato nomas queria andar entre nosotros y no se iba a pasar con ningun compa.

Luis andaba enojado, desde que me vio con los ojos todos brillosos yo lo ví enojado.

Como ya andaba todo cruzadote y medio pedo pero sin hacer pendejadas, pos me puse a cantar, y luego se junto Sergio conmigo, la mesa estaba medio vacia medio llena, varios andaban con las morras baile y baile, uno ya de a tiro pidio un sexy privado, digo, le vale madres, todos veníamos recien rayados.

Sale que sale una rola, y que nos la ponemos a cantar a grito pelado, digo, ya vale madres



y cierrra los ojos
si te agarran las ganas
soñamos los dos
que estamos en la cama

cieralos ojos
cuando hables conmigo
yo te hago el amor
como un loco perdido



y luego el muy baboso me dice pa que oigan todos

— Oiga compa, y uste como se llama

— Ja ja, soy el César, ya de uste ni le pregunto, es el gran Sergio, que nos puso todo este aquelarre

En eso empezo la canción esta de



Y tu que harias
si ella tratara de abrazarte
si ella tratara de besarte
si ella te dijera que te quiere

que harias tú
del biscochote del Fidel Rueda

— No jodas César, como que me hablas de usted, es más, ai te va esta morra pa que bailes esa canción

Cuando Mary se iba acercando sucedieron mil cosas

Sergio saco 50 varos pa pagarme la chela con la vieja y bailarla un rato

Sergio me trato como que si nunca me hubiera conocido

Victor se acerco a morbosear la acción esta de Sergio

Yo he de haber puesto cara de pendejo porque yo ya de a tiro no podía disimular que ya conocía a este camarada, ya era mucho el hacerce pendejo

Y...

Esta si estuvo buena, me saco mucho de onda

y Luis quebró la cerveza en la mesa,

yo nomas salte

Avento cinco billetes de 50 pesos, casi una cuarta parte de su sueldo, no, exactamente eso

y-se-sa-lio

Seeeeepa

Yo me puse a bailar con la Mary, faldita blanca de esas telas bien arrugadas que la hacen ver más nalgona

Termino la canción, me estuve besando un rato con la Mary, y al rato, ya que la mesa estaba sola todos urgando la rockola y felices de que su dinero ya se les estaba llendo de las manos, el Sergio abrió el hocico

— Mary, ya estuvo, dejame a este chaparrito un momento, quiero hablar con él

La voz media cortada de Sergio hiso que no me importara que Mary no se hubiera acabado la chela y me quedara mas tiempo de caldiar

— Mire César, no se haga pendejo, el muchacho ese que se fue, va muy dolido, ese es amor del bueno y no babosadas como las que uste´se encontró conmigo ayer, ese vale la pena para que no vuelva a ir

— Y tu quien te crees o que pendejo? ni que fueras mi jefe? es más, si es por la vieja que me diste, ¿cuanto quieres por tu lana más tu risa?, baboso

Iban y venían las cervezas, don Felipe como ya se había ido, todos estaban haciendo pendejada y medio, es más, aquello era la venida a menos de Roma, y que yo hubiera alzado la voz entre el ensordecedor ruido de la rockola, todos bien pedo y si ni oyeron la botella quebrada de Luis, menos mi reclamo, menos aún y mucho menos que Sergio halla sacado una pistola, chiquita, negra, nuevecita y me encañono el pulmón, ai mero donde les duele a los borrachos


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— Mira cabrón, baja la voz, ¿yo quien me creo? soy tu padre y te me sientas. Si te aguante tus caprichos en el cine fue porque yo quise (y ahi me encajo más el cuete) nomas que no te me pongas muy salsa, yo te voy a dar un consejo y es tu pedo si lo aprovechas o no (guardó la fusca y me tuve que poner sedita, vale madres)

— Ya pues, pasa un cigarro y desembucha

— Pos lo que te quiería decir ya te lo dije, pero con las chelas y el perico que has de traer te me pusiste muy salsa, yo ya me voy, mucho gusto de conocer tu mundo y no te doy broncas, pero ve a buscarlo, a ese vato yo lo he visto en los bares de puñales del centro

Y con un grito, creyendose falso padrote pegó un grito...

— !!Ya me voy cabrones, aquí estuvo su compa el Checo Pacheco!!

Hijos de la chingada, por 10 cubetas se venden para hacerle su gran despedida, se debe sentir hinchado que los cargadores le hicieron hasta festejo por su salida.

Yendo a la puerta ví lo que siempre él trajo, su pistola metida en el fajo en la parte trasera, facilmente confundida como si fuera su celular.

Aja, lo maldecí hasta que el pedo ya venía pa bajo, dos miadas y seguir pistiando, olvidar que fui amenazado por una fusca que nunca iba a disparar, pero bueno, ultimadamadremente, el pendejo este, muy puto y todo, pero tiene la razón.

Ya eran las siete de la tarde, ir a mi casa en sábado y temprano, ¿para que? En mi casa nadie me espera, de la calle, de donde soy, nadien me corre.

Por otro lado, estoy harto de esa maldita casa, sola, vacía de una pader a otra, de una cama matrimonial más fría que nariz de perro, y si de a neta es lo de Luis... pues vamos a buscarlo

Que pasara, que misterio habrá
puede ser mi gran noche
y al despertar ya mi vida sabrá
algo que YA conoce

Caminaré abrazando a mi amor (ojala)
por las calles sin rumbo
descubriré que el amor es mejor
cuando todo esta obscuro

y sin hablar nuestros pasos iran
a buscar otra puerta (pinche hotelazo)
que se abrirá como mi corazón
cuando ÉL se me acerca

Salí del bar, ya quedabamos la mitad de vatos, claro, los que el lunes ya van a pedirte prestado. Esa es la alerta pa' saber de quien cuidarte cuando termine aquellos festejos. Los ví, ya se que no me quede ni en las de piña ni en la descarga de lechuga. Tome el 30-A, por Lázaro Cárdenas y me baje en Munguía esquina Prisciliano Sánchez, atras del Expiatorio, iba decidido a dos bares, no se porque pero no podía ser otro.

Me metí al Mundo Cool, era fácil ahí, con una mirada ya supe que Luis no estaba ahí, me fui enfrente, al Caudillos. Cover, 20 pero lo valía.

Poca gente, nadie en la pista, de derecho irme a la barra, una cerveza y me dieron dos, a toda madre, no se porque intuí el irme a la cocina jodida, en un rincón ahi estaba, ahí y el clon de "Doña Margara", esa vieja más corriente que la chingada, sencilla como una tortilla con sal, simple como un sope de frijoles, y es que la traigo atravesada porque diario hace comida bien ojete.

Pues sí, fumando, con un plato sucio al frente que "Doña Margara" no había recogido y con los cascos de no se cuantas cervezas, pero un chingero, así guey, a madres, como manifestación en el Zócalo




—¿Luis?
—No pendejo, seguro he de ser Sergio
—Ya no manches, he venido por tí
— ¿Y tu que dijiste?, este pendejo ya calló

Su rostro duro, encabronado, serio, rígido, frío, de piedra... corazón de piedra. Si tan solo fuera que se estaba poniendo difícil lo hubiera notado, sus palabras eran determinantes, entonces llegó un vato y le dijo algo en secreto, a mi... ni me voltio a ver, luego continuo brevemente Luis, mi Luis, quien pudo ser mi Luis


—Pues ya lo ves, aikir a trabajar


Su rostro cambio, fingió una sonrisa que solo yo sabía que era fingida. Se mezclo entre la gente y ví que ya le esperaba una cerveza en la mesa de un pendejo, lo mando llamar. Mal llegó y luego luego el vato bajo la mano y le sobo no se si el pantalón, no se si la verga. Luego se fueron a bailar.


Luis, mi Luis... ¡el Luis de todos!


Salí del Caudillos, soplaba un viento tibio que avecina el verano caluros, me fui todo derecho hasta llegar al parque Morelos, un carro iba y venía, bueno o malo, chido o feo, me vale vergas, era quincena en fin de semana, en el carro de un cualquiera me subí y me llevé su celular y una cadenita que voy a ir a bendecir.


Ya eran casi las seis, esperé a que abrieran el tren ligero y me fui a casa, el sol ya saliendo.
Esperaba un mejor fin de semana, pense que ya no llegaría solo, pero ¿que he hecho yo para evitarlo? nada.

Duros de lejos, casi inquebrantables, no nos molesta el sol ni nos pica el sudor, eructamos y escupimos y nos ponemos a descargar cajas pesadas, a lo mejor con astillas que no les hemos de llorar. Pero en la casa ya no somos esos, ya no soy ese. Tengo hambre y el refri no promete grandes cosas, frijoles y tres tortillas, mucha leche bien fria, dos chiles medio pachichis y todo eso duele, duele no tener que comer, como cobijarse con amor, a quien contarle que la vida te golpió en un duelo que pensabas falsamente salir victorioso. No.


La cama vacía, fría, no hay nadie, una lágrima como latigazo cruza mi rostro y nadie me la verá, me pondré gotas en los ojos para que piensen que me metí un pericazo, lo que sea, pero que no sepan que lloré en mi soledad, así somos... Los del abastos

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tengo que decir que las historias de gays de clóset no me gustan no se si sea porque ya vivi todo eso, a mi manera pero este blog no pude parar de leerlo de principio a fin, es la 1 de la mañana...