lunes, 21 de julio de 2008

en eso no quedamos corazón

Mmmm, ¿como fue que estuvo el pedo?... ah simón...
Me llegó una cerveza, el mesero dijo que me la enviaba una piruja pero estaba muy entretenida con un cliente o amigo o yo no se que chingados sería, era otra mirada la que estaba más atenta, ¿quien? ¿cuál? no lo se, es decir, no lo sabía aún.
— Pinche vieja, ¿que no ve que no vienes solo?
— Mira Aracelí, no te me pongas mamona, si me la quiso dar, pos muy su dinero, y yo que tú, no me ponía tan jodon, pa que veas lo que tienes mamacita
— No Joel, es que así no va
— No estés dando lata, vamos a bailar
Estaba encabronada y la hice sentir que pos la queria, sí, pero que ella era mía, yo podía ser de cualquier morra que me mande una o otra cerveza o que me cerrara el ojo, Aracelí sabía que yo no era ni de ella ni de una cama.

Bailame la suavecita
mirame trigueña y gozame
ke la kumbia sabrosita
si la bailas sueltecita
y abriendo los brazos

Se bien bailar, no es pa lucirme a mí, es pa que las puchitas sudorosas vean que se bailar y hacer lucir a una vieja, Araceli lo sabía y así bailo, demostrando que yo era el hombre que la hacía gozar. Pero aunque bien tiecesito me puse pa que ella me diera mil vueltas "sueltecita y abriendo los brazos", yo le clave la mirada a aquella "bitch", jaja, pinches gringos, ¿porque no dicen wuila, raila o ya de a tiro puta, pa que se andan con tanta mamada?
Lo que sea, era definitivo que no era ella, nunca me voltió a ver, pero en una de esas vueltas que me dió la Cheli vi que estaba un camarada en la barra que le gustaba como bailabamos los dos.
No es raro que se nos queden viendo, me gusta vestir bien, mi pantalón negro de a güevo y zapatos de charol con una pasadita de aceite que usa mi vieja pa mi hijo, una camisa pegadita con mis tirantes y sombrero, bien pachucote. Mi jaina con el pelo bien esponjadote, minifalda de esas que se arrugan y taconsotes pa que se le paren más las nalgitas.
¿Nalgitas?, espero que este pendejo no quiera nada con mi morra, yo me puedo meter con la que se me pegue la gana pero nadie, absolutamente nadie con ella, pero bueno, pos que la vea, son viejas que nunca estarán en su petate.
— Vente Araceli, pa que te vean como bailas como si te sacara de un jodido congal ya estuvo bueno
— No seas payaso Joel
— ¡¡ Vamonos a la mesa y pide dos cervezas y cigarros !!
Agacho la mirada y con voz temerosa le pidió lo que le ordene al mesero que se estaba portando bien chido. Por eso me gusta ir al "Furia"
Vi venir al mesero y pos como que no me gustó, algo me dijo que esa charola traía problemas.
Dejó caer, una, otra y.... otra cerveza
— Esta se la manda...
— Suficiente Panfilo, dejala y ya
Agarró una cosmetiquera y me dejó solo la Chely en la mesa.
Tabaquié los Marrboro y saqué uno, tomé la cerveza y ví quien más agarraría la cerveza. De lado, ese vato también le bebió igual que yo, bien sincronizaditos el par de pendejos. Bah, otro más que quiere ser igual de cabrón como yo, jajaja
Pobre pendeja, cree que me voy a aguitar porque se halla largado al baño a llorar
— Ay Joel, no se que te hice que me tratas tan mal, ¿me regalas un cigarro?
Le puse a modo de que facilmente agarrara la cajetilla, tampoco se lo voy a sacar y prenderselo en la boca, digo.
Me levanté y me fui al baño, en eso llegó el compa que nos estaba viendo y luego luego se puso un pericaso bien prendido, como que ya lo traía listo
— ¿Gusta amigo? digo, si no se ofende
— Ah pos arre
Y como si fuera bocanada de puro oxigeno abrí la nariz y hasta dentro hijo de la chingada, ingesuputa madre
— Ajala amigo, que buen entre se dió
— Cho gusto, soy Joel, ta sabrosa su chingadera
— Oiga, uste entrele al pisto, lo que quiera yo se lo voy pagando, me calló bien
— Y uste que cree? que me meto al baño pa ver quien me mantiene mi peda
— No Joel, uste no es de esos, pero la neta me calló bien y como se la esta pasando bien chido, pos que el dinero no sea límite, andele, ahorita le mando una cubeta, ya le dije a la Silvia que ponga cara de que ella se las manda, nomas la otra vez que le mande las cervezas andaba con su padrote y no podía atender
— Ah cabrones, a poco uste' me mando las otras cerbatanas?
— Miguel, señor, a sus órdenes
Me decía que el vato venía de Guamuchil a entregar el trailer lleno de falluca, aquí en Guadalajara se lo vaciaban, luego le llenaban a la mitad allá en San Juan de los Lagos y se iba otra vez pa la ciudad de las garnachas, se iba a rasurar mañana por la tarde para entregar la merca bien presentado, de mientras la barba la traía toda desarreglada y olorosa a la cerveza que se le derramaba, tendría unos 40 a 45 años máximo
Regresé a la mesa y ya había una cubeta de cervezas y Aracelí con cara de emperrada fume y fume, del modo que tanto me incomoda, como una arrabalera cualquiera
— Qué? ya le agradeciste las cervezas a tu wuila??
— Mira Aracelí, no estes chingando que tegua partir tu puta madre
— Claro, pa que te vean todos lo puerco que eres
— Mira pendeja, a mi me valen madre estos hijos de la chingada, pero te la pongo fácil, aquí tienes 200 pesos, te basta para el taxi de ahorita y el desayuno de mañana
— Pero Joel, es que
— Ni madres mija, me la pienso pasar bien y no aguantar pendejadas, te me largas de puntitas a la verga, y pa que más te emperres no fue Silvia que esa ya tiene padrote...
Le agarré los pelos y la apunte macizo
— Ese cabrón me la mandó, así de que te me vas agachadita, aquí no pasa nada y déjame en paz
Se largó, me pase a su silla que era dónde mejor vista tenía, wachaba a todo el bar y me fume un cigarro bien sabroso. En ese rato iba saliendo el tal Miguel y le chifle
— Jalate wey... ¡Panfilo! las cartas cabrón
— Y tu morra, ¿que pasó?
— Ya la mande a dormir, tranquilita y sin preocupaciones, la noche esta bien chida
— Pero sabe qué, aquí nos va a salir bien cara la noche, no compa, mire, vamos al 7-11 de aquí a lado, antes de que sean las dos y nos compramos unos six y más fríos que aquí
— Orale pues, y en dónde nos lo tomamos
— En el trailer
Compramos un six de sixes, jaja, tres pa cada uno y un chingo de papitas pa la botana, y nos fuimos a su... lo que dijo que era trailer, la mitad de la caja era su camarote
— Oiga Miguel, y no le dicen nada porque su trabajo apeste a cerveza
— Es mío y nadie me manda, aquí nomas los compas
— Ah pos eso sí
Deje mi saco en una sillita y me quite el sombrero con mucho cuidado pa que no se me jodiera la brillantina. Metió las cervezas a un refri bien chiquitito, bien curado, jajaja y puso la radio fuertecito.
Vino una cerveza y luego otra y otra más
— Miguel, le invito una vieja, que se suba aquí a su cuartito
— No amigo, la verdad es que me quiero olvidar de eso, no se ofenda pero ando bien herido, me jugaron mal y de mientras no quiero saber nada de eso
— Uchale, es que yo ya traigo bien caliente la hormona, ya me pulsa el pollo bien ojete
Le iba diciendo y prendió una pantallita con una película porno de unas morritas bien viciosas que le entraban bien macizo, luego el vato este me dice que ahí le heche un ojo que iba a tirar las aguas.
Me quede viendo y ya andaba bien encendido y como el compa se tardó un siglo, la neta es que me la saqué, me la escupí pa que resbalara y me empecé a acariciar mi menudo, en eso entró el Miguel y como pude me intenté abrochar los pantalones pero el cierre me agarro un pelo de la verga y me dolío a madres.
— No se aguite Joel, yo tengo la misma chingadera, y si se sube el cierre ahorita le va a arder bien culero, yo no me aguito
— Jeje, pos ni modo, ya me cacho en mis vicios, ya ni modo
— Pa que vea, yo me siento más aca y ahorita matamos ese vicio, que la chingada
Pa pronto se lo saco y sentí algo bien raro, era un miembro color rosado, o no tan prieto como su piel curtida por el sol, se la agarraba toda y toda se le resbalaba, como que tenía una grasita que hacía que se le resbalara, no se, bien raro, le salía un chingo de líquido de ese babosito que uno le sale, pero le salía de a cada rato, le quedó bien mojada en un instante y le seguía saliendo y la mano se le llenó de esa madre toda mojada y viscosa y así como si acaso le faltara saco un escupitajo a la mano y se mojo su chola
— Sabe que Joel, deje traer el papel porque se va a manchar todo esto.
Y caminando con su dese todo parado fue a traer unos papelitos suavecitos que olían bien raro y ya no se sentó donde estaba sino en mi mismo sillón
— ¿Qué? esta asustado el Joel o que chingados, me gusta pa más machito y menos asustadiso
— Na que, a mi me vale madres
— 'Ire, güela esta pañuelo, se siente bien chido, son pa tenerla más parada
Con toda confianza, porque el guevon este no se iba a quedar con la idea de que soy mariquita, le dí un entre bien grueso a ese papel mojado al que ya olía todo el camarote y sentí algo... frenético, sí, esa es la palabra. Se me entumecieron las piernas, bien duras que se me pusieron, luego la cabeza me empezó a dar vueltas y la verga se me paro super dura, y empeze a mojarme el boxer bien grueso, ya no sabía que era lo que estaba pasando....
No, sí lo sabía, es hablar con verdad entre hombres, este vato me puso la mano toda espumosa sobre la verga, me la apretó y ya lo tenía dandome unos wawis bien cabrones, lo que la Araceli nunca supo hacer. Se metía la verga toda y me la apretaba pero no con el hocico sino con la boca, luego la sacaba y se la embarraba toda en la barba y me hizo estremecer el extraño contacto con su barba retorcida y mal crecida, cuando era tubo de labios lo que siempre me dejaba embarrado esta y la otra. Ya la tenía adentro y subió la vista y me dijo
— No es nada machin, ahorita va a sentir lo de a neta, nomás dele otro toque
— No cabrón, ya estamos haciendo pendejadas, no jodas
— Orale puto
Y me estrelló el pañuelo sobre la cara hasta que lo tuve que respirar y el vértigo frenético se hizo más fuerte aún y alze la cabeza a ver que todo me daba vueltas, que sentía bien chido, una chingadera que nunca había probado, el vato este me sangolotió todo y escuche (nunca ví) que se escupió la mano y junto todo el gargajo en el dedo y me metió uno y luego otro, y entre los dos me iba abriendo todo lo de mi adentro, saekemo-o
— Le gusta mijo???
— ...
— Que si le gusta, Joel???
— ....
— Hijo de tu puta madre, dime que te encanta la verga
— ¡¡ Dame, damela ya por favor !!
Me deje caer al piso a gatas y sentí una embestida que nunca se detuvo, me desquinto el muy cabrón.
Estando yo a gatas y el ensartandome, que no se le puede llamar de otro modo, estiro un pie a dejarme ver una de sus botas que tenía puestas y me golpió la cara, yo ya no sentía ni putas madres. Se la agarre y se la mordí, casi sentía sus pies, y cuando más mordiendo estaba y sin tocarme mi picho, litros de leche saliendo como manguera de agua, grifo de jardín, luego se detuvo este wey, soltó un pujido y luego un grito que vino acompañado de una nalgada o golpe, no se que fue y dijo
— Gozalos que ai te van, pinche vicio
Quien sabe que me quizo decir pero por fin la saco y me dejé caer sobre la duela del camarote.
Sonaba alguna canción en la radio, algún pujido de la película que se veía en una pantallita pero nada me importaba. Quede boca abajo, con la camisa hecha bolas y el pantalón en los tobillos.

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Escuche un rechinido de patrullas, no se que hora sería, yo estaba tirado en el piso, en el mero polvo como con lodo, un gran charco a las afueras de un edificio gris que parecería un "Furia" muy raro, me tuve que levantar pronto y cruzar el periférico para que no me pudieran agarrar.
Escuche una mujer gritarle a un policía, la vieja como que defendía a su vato, seguro era una blanca palomita en un bar al amanecer. Ví la camioneta del taquero bigotón que ya se iba finalizando su trabajo, lleno de un olor a caldos y grasas de tacos que terminaron por abrirme l'hambre
Me cruce la calle corriendo de modo que los policias ya no me alcanzaran. Escuche gritar a una de las putas que no se llevarán a un tal Felipe, que disque era una blanca palomita que a nadie le hacia daño, pinches viejas borrachas. Los policías cagados de la risa y trepando a cuanto cabrón les fue posible, conmigo se la pelaron pero si me pusieron un buen susto.
Corrí mucho, mucho para que no me alcanzara la patrulla y ya que no puede más me deje caer sobre el piso o sobre un pasto o sobre un charco o tierra, que voy a andar sabiendo yo.
Un fuerte dolor de cabeza, una punzada fue mi bienvenida a este mundo que ya no me era igual. La gente esperaba el camión y más de uno me vió con cara de "pobre borracho infeliz, que anda causando lástimas".
Cuando vi que llegó un camión que recogío a la mayor gente que fue posible, tome fuerzas para levantarme, caminar un kilómetro más pa que nadie ya me viera y tomar el chato rumbo a mi cantón.
Llegué tan desempolvado como me fue posible (que fue poco realmente) y me senté a comer
— Cómo estas mijo
— Bien Chely, todo bien, nomás que los niños no hagan mucho ruido, me duele la cabeza
Bajo el volúmen del stereo y les dió 20 pesos a los dos morritos pa la tienda. De repente quise llorar y demostrar que resulto ser débil, muy dentro de mí, pero de todos modos muy dentro de mí me guarde el llanto.
Caldo de res, con tuetano en taquitos y una cerveza que no me duro más de dos sorbos.
Me desvestí y Chely callada se fue a lavar mi ropa dominguera, callada vino y me dió un papel, un papelito que hablaba
— 33 1147 0032 Silvia
Estruje el papel con rabia y con rabia lo guardé en el buró... pero lo guardé

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