jueves, 21 de febrero de 2008

Como un Neruda, como un Velázquez

Poco conozco de ambos, mira...

Uno trabaja en talleres, divorciado y vuelto a casar, un niño de las primeras nupcias y como tres niñas del segundo, con broncas en el matrimonio actual, blanco, peludo, y como se sabe sensual y no puede peliar contra sí mismo, que es obrero, obrero se comporta, con su camisa desabotonada hasta casi el ombligo, todo velludo, perfume escandaloso más no se si barato y un rosario como mejor joya colgando sobre sus pectorales golpeados por paradas en el futbol. Peloncito, bueno, en "apenas retirada"

Del otro se más porque ya fui una vez a su casa en una posada y trabaja en el mismo departamento que yo, vive en una colonia brava. Era domingo y como a las tres de la tarde se juntaron dos pandillas y se empezaron a apredrear y correr sin ningún sentido aparente blandiendo sin mayor problema alguna bereta escuadra o algo así, otros con cuchillos. Nos tuvimos que meter a refugiarnos en su casa, los cartones de cerveza eran botín para estos piratas de la calle; evitemos riesgos. Es más alto que yo (que eso es sencillo), casado y bien casado, una mujer blanca de ojos verdes, has de cuenta de esas mujeres de los Altos de Jalisco, como entre afrancesada de Francia y arrancherada de campo. Una niña y un niño de hijos.

Él es intensamente moreno y eso hace que le destellen los ojos como de esos gatos encandilados por los faros del carro en la noche. Es robusto, cuadrilón, roperón, no mamey pero es un vato macizo. Cadena delgadita de oro diamantada afuera de la camisa, en ocasiones ajustadas que mostraban sus apenas lonjas, digo, es casado y no le llega ni a los 24. Perfume ligero y que poco a poco se ha hecho de su ropita chida y viste muy serio, muy formal, con la precisión que exige ser el hombre ejemplo de padre de familia y sin fantochear de tener una vida falsamente feliz, es que simplemente se la llevan bien en esa familia que no es disfuncional, ¿que se le va a hacer?

Podrías imaginar...

— Sí pendejo, es el ideal del vato con el que quieres coger

Bueno, estas en todo tu derecho y además es la verdad, sí quisiera coger con él y juro que son esas sus características, no lo sobredimensiones, en otro caso, con otra mirada, es sencillamente un vato prieto, panzón y creído nomas por sus ojos color gargajo. Como lo quieras mirar, pa mi es un buga que me quisiera reventar. ¿Buga?

Es con toda la probabilidad que lo sea, excepto que por algo describí a estos dos chavos. Creo que juegaban futbol, no se si en el mismo equipo o no, pero eran de la jodida escuadra (ita) del trabajo, jodida porque tenían que hacer dos tiempos pero de 20 minutos con 15 de descanso porque terminaban todos bofeados, claro, con tanta chela que se chupaban al final del partido, ¿pos cuál condición? ¿´Onde culo en colchón?
Se que los niños hijos de ambos jugaban y se la llevaban bien, la esposa del moreno no habría tenido problema en convivir con la esposa del de talleres excepto que esta última es una mamona de la chingada.
No se que paso que deperente (jaja) se distanciaron, pero así bien a la brava, pero este distanciamiento llevaba dolor, tanto que se expresaba cuando el de talleres iba al área de diseño a pedir un trabajo más rápido, no se dirigía ya más al moreno.
Pero de verdad que esta ruptura llevaba dolor, pero machin, wey, porque cuando el de talleres llegaba, el moreno cantaba una canción...

ese capiro ya se seco
solo ese cachito cantaba, pero era solo investigar el resto de la canción para darte cuenta de aquél idilio
ese capiro ya se seco
teniendo el agua a sus pies
tal ves sus hojas tengan razón pero el capiro porqué?
y al pasar por el capiro me dijo una capireña
que cuando salga con su marido
no le haga ninguna seña.

Ahora solo me resta (casi nada, méndigo) etsplicar (el moreno no podía pronunciar correptamente la equis) algunas cosas para que me entiendas el porqué te he robado el tiempo explicandote este amor que no conozco de sus inicios ni el porque de su fín.
El moreno tanto como el de talleres eran muy discretos pero abiertos en no ocultar una amistad que no era exclusiva, el cotorreo era con todos, pero brincaba a la vista (el tercer ojo de nosotros los putos que no tienen ustedes los bugas o se hacen pendejos) la amistad de un chavo de talleres que están hasta el fondo y se necesita llave de acceso especial, ah, pues tener que cruzar toda la fábrica para llegar a cotorrear el sólo tiempo que dure un cigarro.
Por último, me dirás con toda justicia...
— Y que tiene que ver el título más desmesurado que el anhelo de que gane el Aclas?
¿SE TE HACE POCO? Imagina sin calentura en el pito, nada de eso, tan solo imagina ver a estos dos varones, muchachos, venidos de la cultura popular con el deseo de llegar a más; aja, y todo esto envueltos entre sábanas de un hotel la mañana del jueves (que es el día de la raya, o del pago, depende quien lo diga)
¿No es acaso eso unas genuinas líneas de Neruda? ¿El placer de ver y entender Las Meninas de Velázquez?
¿Ah verdad? entonces no me digas que soy un etsagerado


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